Convenios colectivos, ¿fuentes del Derecho del Trabajo?

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¿Es el convenio colectivo una fuente del Derecho del Trabajo?

Entendemos por negociación colectiva el proceso continuo de contacto entre las partes, a lo largo del tiempo, y del que, en ocasiones, surge la suscripción de un pacto o acuerdo.

En el actual sistema de relaciones laborales la negociación ha de ser la regla para que aquéllas resulten participativas y consensuadas. El acuerdo no siempre se va a lograr, pero es cierto que se configura como el elemento que da sentido a todo el proceso negociador, por ello el legislador se fija tanto en este instrumento, regulándolo la detalle.

Esta intervención legal podemos pensar que complica el régimen del acuerdo, dado que va a influir en su preparación, su vigencia, … Pero lo cierto es que ayuda y facilita la negociación proponiendo soluciones a problemas que, de otro modo, habrían de resolver las partes, aumentando de esta forma el esfuerzo contractual.

Dada la importancia del acuerdo o convenio colectivo vamos a proporcionar una definición lo más adecuada posible: un convenio no es más que un acuerdo celebrado entre el empresario o una organización de éstos y una representación de los trabajadores.

Lo importante es que dicho acuerdo tiene eficacia vinculante para ambas partes, pues a través del mismo se pretende una de estas finalidades:

– Regular las condiciones individuales de trabajo en un concreto ámbito.

– Regular las relaciones colectivas de trabajo en un concreto ámbito. – Regular las relaciones mutuas de las partes negociadoras y el funcionamiento de las relaciones laborales.

¿Qué elementos tiene una convenio colectivo?

1.- Es un pacto: esto es, un acuerdo entre varios sujetos con capacidad reconocida de adoptar acuerdos.

2.- Es un pacto colectivo: los sujetos que lo suscriben también son colectivos, pues representan a trabajadores y a empresarios. Aunque un empresario individual pueda negociar un convenio, lo cierto es que los trabajadores individuales van a necesitar unirse a organizaciones representativas de sus intereses.

3.- Contenido presuntamente amplio: y ello es así porque se van a regular tanto las condiciones singulares de trabajo de una empresa hasta todo el sistema de relaciones laborales.

4.- Presentan ciertas similitudes con las normas estatales, por ello se habla de su eficacia normativa o eficacia general, pues se van a aplicar a todos los trabajadores y empresarios comprendidos en un mismo ámbito de aplicación. De ahí que reciban tratamiento de fuentes del Derecho. Y esta última afirmación es la que provoca este post. Tradicionalmente, las fuentes del Derechos son, por un lado, los poderes sociales creadores de normas vinculantes; también son fuentes los actos jurídicos que recogen dichas normas: ley, reglamento, decreto, …)

En el sistema de fuentes del Derecho del Trabajo se encuentran los Convenios Colectivos, de forma que la negociación entre empresarios y representantes de los trabajadores regulará las relaciones individuales y colectivas del trabajo. Los Convenios Colectivos derivan de una fuente del derecho peculiar: la autonomía colectiva. En este punto se apartan de las funciones de creación de Derecho que, por lo general, siempre quedan en manos del Estado.

convenio colectivo

 

En los Convenios se recogen reglas generales aplicables, en principio, a todos los trabajadores y empresarios que se ubiquen en el ámbito de aplicación del mismo; y en la misma forma que si se tratase de normas estatales. Este es uno de los rasgos específicos de nuestro sistema de relaciones laborales: el legislador ha dotado al resultado de la autonomía colectiva, convenio, de un respaldo especial. Lo cierto es que los Convenios vienen a complementar y desarrollar ciertos aspectos normativos que tan solo están apuntados en las leyes.

Por otra parte, son pieza clave del sistema de fuentes del Derecho laboral, ya que asumen la función de regulación sectorial de las condiciones de trabajo individuales y colectivas. De hecho el Convenio 98 de la OIT, ya en 1949, reconocía: “Deberán adoptarse medidas adecuadas a las condiciones nacionales, cuando ello sea necesario, para estimular y fomentar entre los empleadores y las organizaciones de empleadores, por una parte, y las organizaciones de trabajadores, por otra, el pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación voluntaria, con objeto de reglamentar, por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo” Y no sólo este Convenio, pues son numerosos los instrumentos internacionales que reconocen esta función de la negociación.

En nuestro ámbito interno, el derecho a la negociación colectiva se recoge en el artículo 37.1 de la Constitución Española: “la ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante de los convenios”. Este artículo no es si no consecuencia directa del reconocimiento del derecho a la libertad sindical: no existiría ésta si no cuenta con un correlativo derecho de negociar de lso representantes de los trabajadores.

El reconocimiento a la negociación de forma diferenciada a la libertad sindical da cuenta de su trascendencia, asignándole a este aquél derecho una tutela propia y diferenciada. Sin embargo, la conexión entre el derecho a la libertad sindical y a la negociación colectiva es innegable: los actos u omisiones de los poderes públicos, empresarios o sindicatos que impidan a un sindicato acceder a la negociación van a constituir una vulneración tanto del artículo 37 CE como del artículo 28.1 CE. Nuestra Constitución reconoce el derecho a la negociación colectiva y otorga fuerza vinculante a los convenios colectivos; por su parte, la ley garantizará dichas figuras. Igual de importante nos parece señalar cómo la Constitución reconoce el derecho a la negociación colectiva a “empresarios y representantes de los trabajadores”, pero no se menciona a los funcionarios públicos.

En la actualidad el régimen jurídico de los convenios colectivos lo encontramos en el Estatuto de los Trabajadores, Título III, en el cual se regula la figura del Convenio estatutario, el más típico de nuestro sistema. Se denomina estatutario porque se negocia por los sujetos que determina el ET y según las reglas de procedimiento establecidas en el mismo.

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