Accidentes de trabajo.

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¿Cuál es el concepto legal de accidente de trabajo? Para hallarlo acudimos al artículo 115.1 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social:

Artículo 115 Concepto del accidente de trabajo

“1. Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena.”

Tres son los elementos que, por lo tanto, se tienen que dar para obtener esta definición legal:

  • Debe existir una lesión corporal.
  • Debe tratarse de un trabajador por cuenta ajena. En este aspecto debemos precisar que no se va a entender por ello solamente aquel trabajador cuya relación laboral se encuentre amparada en el Estatuto de los Trabajadores (ET); en realizada por trabajador por cuenta ajena ha de entenderse todo sujeto accidentado que forme parte del ámbito subjetivo del Régimen General de la Seguridad Social.
  • Relación de causalidad entre el trabajo y la lesión producida. El nexo causal que debe darse entre trabajo y lesión es de carácter imperativo para que la lesión se considere accidente de trabajo. Esto es, ha de existir una relación causa efecto entre el trabajo desempeñado y la lesión padecida.

Sin embargo, salvo prueba en contrario, las lesiones que un trabajador sufra durante el tiempo y en el lugar de su trabajo se van a presumir accidente de trabajo. En este sentido se manifiesta el artículo 115.3 Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social:

Artículo 115 Concepto del accidente de trabajo.

“3. Se presumirá, salvo prueba en contrario, que son constitutivas de accidente de trabajo las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar del trabajo”

Estamos ante una presunción iuris tantum, los que quiere decir que si no queda acreditada la conexión entre la lesión y el trabajo, la presunción no es operativa.

Como parte positiva se puede señalar que la presunción otorga al concepto accidente de trabajo un espíritu expansivo, pues éste se expande hasta aquellos supuestos en los que el trabajador sufre en su propio puesto de trabajo un proceso patológico concreto o a situaciones en los que una enfermedad diagnosticada con anterioridad se manifiesta en el trabajo: el hecho de padecerla con anterioridad no desvirtúa, por sí sola, la eficacia de la presunción.

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El artículo 115.2 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, recoge de forma expresa que tendrán la condición de accidentes de trabajo los siguientes hechos y circunstancias:

  1. Los sufridos por el trabajador a la ida o vuelta del lugar de trabajo al domicilio. Es lo que se conoce como accidente “in itinere”. Frente a esta peculiar concepción del término accidente de trabajo tenemos que tener en cuenta lo siguiente:
  • El domicilio del trabajador debe ser el habitual, interpretado de modo extensivo: el domicilio real, el familiar, el de vacaiones, …. Y ello porque lo importante en este caso es que el desplazamiento lo sea por motivos de trabajo: el centro de trabajo se convierte así en lugar de destino o punto de partida.
  • En cuanto al transporte utilizado para este desplazamiento se requiere que sea el normal o idóneo, esto es: un medio que no aumente de forma innecesaria el riesgo durante el trayecto.
  • El trayecto no requiere ser el más corto, ni siquiera el mismo cada día: basta con que sea el adecuado. El trabajador es libre de elegir el trayecto que más le convenga en cada momento.
  • El tiempo invertido en el desplazamiento debe ser el normal, sin que se den interrupciones injustificadas, pues afectarían al nexo de causalidad.

Diferente del accidente de trabajo “in itinere” es el accidente de trabajo en misión: el ocurrido durante un viaje de servicio o en los trayectos que el empleado deba hacer a lo largo de la jornada laboral.

  1. Los sufridos por el trabajador a causa o consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical. Esta categoría engloba así mismo los ocurridos tanto a la ida como a la vuelta del lugar donde se despeñen estos cargos.

Pero, ¿qué debemos a entender a este respecto por cargo electivo de carácter sindical? Según la jurisprudencia se trata tanto de cargos sindicales como los de representación legal o unitaria.

  1. Son accidentes laborales los sucedidos con ocasión o a consecuencia de tareas que ejecute el trabajador cumpliendo las órdenes del empleador, aún siendo diferentes a las de su categoría profesional, o las realizadas de forma espontánea para el buen funcionamiento de la organización.

Es decir, todos los supuestos de desarrollo de actividad diferente a la propia del puesto que desempeñamos en los que sobrevenga lesión serán considerados como accidente de trabajo.

  1. También forman parte de los accidentes laborales las lesiones que sobrevengan por actos de salvamento o de naturaleza análoga; se requiere que tengan conexión con el trabajo.
  2. Las enfermedades, no calificadas expresamente como enfermedades profesionales, que el trabajador contraiga por la realización de sus funciones. Será necesario que el empleado pruebe que la enfermedad tenga como causa exclusiva el desarrollo de sus funciones.

El sistema nacional de enfermedades profesionales es un sistema de lista cerrada, por ello las enfermedades no incluidas en esta lista no se consideran como tales. De ahí que se deban calificar como accidentes de trabajo si su causa es enteramente derivada del puesto de trabajo.

Este supuesto se denomina accidente impropio.

  1. Las enfermedades que con anterioridad sufriera el empleado y que se agraven a consecuencia de la lesión que se sufra también se consideran accidentes de trabajo.

Es requisito jurisprudencial la acreditación de la relación de causalidad con el accidente, por ello exige que se desencadene de un esfuerzo físico o emocional, como factor patológico.

  1. Las enfermedades intercurrentes: Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación. Son las denominadas enfermedades intercurrentes.

No son una consecuencia directa de la lesión, pero sí ampliaciones del proceso patológico desencadenado por el accidente o, en el caso de enfermedades adquiridas en el medio en el que el trabajador se ubica para su curación; pero sin tener una relación directa con el accidente.

En todo caso, será necesaria su prueba.

A sensu contrario, no tendrán consideración de accidente de trabajo:

1.- Los debidos a fuerza mayor extraña al trabajo. Es decir, esta fuerza mayor cuya naturaleza no guarde ninguna relación con el trabajo.

2.- Los accidentes que tengan causa en el dolo o la imprudencia del trabajador accidentado.

El dolo rompe la relación de causalidad. La jurisprudencia aplica esta reflexión cuando no considera accidente de trabajo el fallecimiento cuando se pruebe la intención de quitarse la vida del empleador.

En cuanto a la imprudencia temeraria, para romper la relación de causalidad, ha de quedar probada su inexistencia para que la lesión se considere accidente de trabajo.

Por imprudencia profesional entendemos aquélla que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y que deriva de la confianza que se llega a generar. Su concurrencia no va a impedir que una lesión se califique como accidente de trabajo si se cumplen el resto de requisitos.

Y si interviene un tercero, ¿podrá seguir constituyendo una lesión accidente de trabajo? La concurrencia civil o criminal del empresario, de un compañero o de un administrado, no va a variar la calificación de una lesión como accidente de trabajo, salvo, claro está que no guarde relación alguna con el trabajo y su desempeño.

 

 

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