Acceso a la función pública. Independencia y discrecionalidad técnica del órgano de selección

Add to Flipboard Magazine.

En el acceso a la función pública es más que evidente que los tribunales no pueden ser objeto de presiones externas ni pueden estar sujetos a injerencias o instrucciones de ningún tipo.

Por otra parte, su valoración o determinación final no puede tampoco ser sustituida por ningún otro órgano administrativo o judicial, salvo que se pruebe la existencia de algún vicio en el procedimiento o en la formación de voluntad del órgano colegiado.

Las resoluciones y demás actos administrativos que se dicten a lo largo de un proceso de selección, incluidos los actos de trámite, pueden ser objeto de recurso. Impugnación que cabe tanto en la vía administrativa como en la vía judicial.

Para valorar la procedencia de revocación de un acto administrativo en cuya virtud un empleado público ha sido seleccionado, va a ser necesario considerar si el órgano de selección ha transgredido los márgenes que fijan las normas de obligado cumplimiento (bases, convocatorias y baremos de méritos). Y, todo ello sin olvidar que estos tribunales gozan del criterio de la discrecionalidad técnica, esto es: podrán apreciar y comparar la capacidad de los diferentes candidatos.

Por esta razón los jueces no van a poder sustituir la voluntad del tribunal, pues se ha convertido por este principio de discrecionalidad técnica en una autoridad designada para ello. Para la jurisprudencia más clásica admitir lo contrario sería exceder en demasía la facultad revisoria judicial. El hecho de poder cambiar la opinión de los especialistas en la selección de personal por parte de quienes no gozan de esta capacidad (los jueces) conculcaría los derechos subjetivos de los elegidos.

El propio Tribunal Constitucional (TC) manifiesta que, aunque “ni el artículo 24 ni el artículo 23.2 CE incorporan en su contenido un pretendido derecho de exclusión del control judicial de a llamada discrecionalidad técnica, pues debe recordarse que, frente a esta cualidad que ha de reconocerse a los órganos de selección en el marco de un prudente y razonable arbitrio, nunca excesivo”, (…) “las modulaciones que encuentra la plenitud de conocimiento jurisdiccional solo se justifican, en una presunción de certeza o de razonabilidad de la actuación administrativa, apoyada en la especialización y la imparcialidad de los órganos establecidos para realizar la calificación; una presunción iuris tantum, por cierto, de ahí que siempre quepa desvirtuarla si se acredita la infracción o el desconocimiento del proceder razonable que se presume en el órgano calificador, bien por desviación de poder, arbitrariedad o ausencia de toda justificación del criterio adoptado», entre otros motivos por fundarse en patente error debidamente acreditado por la parte que lo alega”.

transparencia

Basándose en similares argumentos, el Tribunal Supremo (TS) considera que “la discrecionalidad técnica reduce las posibilidades de control de la actividad evaluadora, que prácticamente quedarán constituidas por estos dos básicos supuestos: el de la inobservancia de los elementos reglados -cuando éstos existan-, y el del error ostensible o manifiesto; y, consiguientemente, deja fuera de ese limitado control posible a aquellas pretensiones de los interesados que solo postulen una evaluación alternativa a la del órgano calificador, pero moviéndose también dentro de ese aceptado espacio de libre apreciación, y no estén sustentadas con un posible error manifiesto”.

De ambos pareceres deducimos este razonamiento:

1.- Regla general: prevalece absolutamente la discrecionalidad técnica del tribunal frente a cualquier otro criterio experto aportado por los candidatos. Lo contrario excedería de la facultad revisora de los tribunales.

2.- Regla especial: la revisibilidad se dará cuanto el tribunal se autoimponga normas o autolimite sus facultades, no cumpla los requisitos formales o de procedimiento que se establecen en las convocatorias, no motive de forma suficiente sus resoluciones, … Esto es, cuando la discrecionalidad pasa a ser arbitrariedad.

 

Compartir

Compartir en FacebookFACEBOOK Compartir por whatsappWHATSAPP

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *